lunes, abril 6

El Papa: una nueva plaga para África


No pueden pasar sin una condena firme y unánime por parte de la sociedad comprometida, los mensajes que sobre la utilización de los condones ha lanzado el Papa en su última visita a África, en unos países donde (según la World Health Organization), en algunas zonas del Continente, los porcentajes de contagiados por el VIH/Sida superan el 34%; donde poblaciones enteras mueren sin medicinas y sin atención médica; donde miles de niños, mujeres y hombres mueren a diario. El virus del sida infecta a unos 33 millones de personas en todo el mundo, sobre todo en el África subsahariana, y ha causado la muerte de 25 millones. Es una enfermedad que no tiene cura.

Y Él llega, lanza su mensaje y se va con la misma pompa y esplendor que llegó, a continuar con su apacible y estupenda vida, en su palacio, rodeado de médicos y cuidadores que vigilan con esmero su salud, ignorando la labor de toda la gente que desinteresadamente trabaja en esos países, sin descanso, entregando su vida por ayudar a los enfermos, desgastándose en campañas que pretenden enseñar la efectividad del condón en la lucha para evitar su expansión. Y llega este señor y en dos segundos destroza todo ese trabajo, condenando a un nuevo batallón de personas a ser contagiados y a morir de esa terrible enfermedad. Nadie afirma que los condones sean la solución contra el VIH; pero dogmatizar que pueden empeorar la epidemia es, cuando menos, irresponsable y alarmante; de hecho, “The Lancet” una prestigiosa publicación médica ha acusado al Papa de distorsionar evidencias médicas en su afán de promover la doctrina católica, exigiéndole que se retracte.

Resulta increíble que se atrevan a condenar el aborto, gastando importantes cantidades del dinero que reciben del Estado (nuestro dinero), en campañas tendenciosas donde nos muestran su gran desvelo por los no nacidos, mientras ignoran las miserias que atraviesan los que han tenido la desgracia de nacer en estos países, ¿este es el amor a la vida del que se vanaglorian?

También es increíble la pasividad de los medios de comunicación. Cierto que a través de la prensa extranjera nos ha llegado la condena de algunos científicos manifestando su desacuerdo, incluso obispos de otros países y miembros de Redes Cristianas también lo han hecho; pero en su mayoría, nuestros medios informativos están muy ocupados con la crisis y la protección al sistema que la provocó, como para fijar su atención sobre la falsa declaración científica de Benedicto XVI, que puede acabar siendo devastadora para la salud de millones de personas.

Pilar Trejo Martín es licenciada en Sociología y miembro Asociación Laica de Rivas

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