martes, mayo 12

Mensaje al viajero (3)

No estaba muerto, andaba en la influenza...

El virus que mató al doctor Simi

Hoy fui a la federación mexicana de futbol.
Vaya lío.
Primero, porque ya había ido el viernes, pero Jorge Romo, con quien tenía entrevista, me plantó. Así que esta vez a pesar de que me tuvo esperando una hora y media, me recibió.
Pero deberías de ver: el edificio luce lustroso.
Sanitizado, le dicen ahora.
Todo debe hacerse con higiene, al menos estos primeros días de post contingencia.
A muchos se les ha olvidado. Por supuesto: viajan en el metro sin protección viral alguna, se toman como si nada sucediera de los pasamanos, de los tubos, recargan sus manos en los torniquetes. Uf. Eso, aseguran, es uno de los nidos del virus: los lugares húmedos.
Te han pedido que tomes distancia unos de otros. Nadie lo hace, ¿como se toma distancia en el metro?
Pero en este edificio de la colonia Roma, las cosas son increibles.
Una vez que te autorizan el paso, te dicen con todo respeto que no puedes ingresar a sus instalaciones si traes la corbata puesta (las autoridades han dicho que constituye un "reservorio" de bacterias y enfermedades), así que te la tienes que quitar.
Mucha gente transita la ciudad con traje y sin corbata, y aunque es una recomendación sanitaria, soy de la idea de que ningún traje debe usarse sin, puesto que es la corbata la que hace que la prenda luzca, y sólo con corbata puedes pavonearte cuando vistes de traje.
No hay más.
Bueno, pues aquí o te despojas de tu corbata o no entras.
Y una vez que llenas la hoja de ingreso, con tu nombre, firma y hora de entrada, te debes lavar las manos, ahí mismo en el mostrador, con gel antibacterial.
Todavía no terminas de dar un paso cuando ya te están obsequiando un cubrebocas.
--Uy, hasta eso --reclamó uno de los individuos que entró mientras yo permanecía al a espera--. Entonces ahorita que suba les voy a estornudar en cada piso.
Obvio.
Sólo así puedes seguir la vida.
Y el doctor Simi, al que me he encomendado desde el 23 de abril, día del anuncio de la emergencia sanitaria, ni sus luces. ¿Dónde está el salvador de la nación, con sus medicinas similares?, ¿Por qué no ha lanzado a la venta las cajas de tamiflu, el antiviral efectivo?, ¿Por qué no aparece en la televisión?, ¿por qué demonios nos abandonó si ya hasta se pretendía de presidente?
Tengo muy serias dudas de que este virus mató al doctor Simi.
La entrevista estuvo buena. Ya sabes: futbol. Ni modo.
Pero cuando le conté de todos estos detalles y de los avatares que se viven en el México 2009 por el virus de la influenza humana, a un amigo del trabajo, me dijo:
--Uy, pues quema mucho el sol.
--Quema más la luna.


Desde la embozada ciudad de México, 12 de mayo, 2009

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