viernes, marzo 13

Jaime Sabines. A diez años del adiós el enamorado


Leonardo Bastida A.
México DF, marzo 13 de 2009.
En la década de los años veinte, en medio de un México posrevolucionario, una nación que se reponía tras años de convulsiones, nace en el estado de Chiapas, aquella entidad sureña donde la revolución no existió y todo era igual que antes, una región bañada de la enseñanza ancestral maya, el poeta Jaime Sabines.
Amante del ajedrez, poeta de lo cotidiano, en cada verso plasma un pasaje de la vida, del edén, del amor, de la historia, destinado a ser poeta con disciplina en casi una totalidad y algunas gotas de inspiración, sensible, descarnado, con única respuesta al mundo, la poesía.
“Uno apenas es una cosa cierta / que se deja vivir, morir apenas / y olvida cada instante, de tal modo / que cada instante, nuevo, lo sorprenda.”
Aspirante a médico pero de vocación poeta. “Lento, amargo animal que soy, que he sido, amargo desde el nudo de polvo y agua y viento, que en la primera generación del hombre pedía a Dios”.
Rechazó el estudio de la medicina para ahogarse en los mares de letras y publicar en 1950, Horal, su primer libro de poemas, la piedra angular de una magna obra posterior, el epílogo escrito al comienzo, el canto del enamorado. “Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo.”
Tejedor de versos para salir del desasosiego de la soledad, para sobrevivir y cantarle de nuevo a la vida, publica La señal, Adán y Eva, Tarumba, Diario Semanario y poemas en prosa, Poemas sueltos, Yuria, Mal tiempo, Algo sobre la muerte del mayor Sabines, Recuento de Poemas y la Antología. Uno es el poeta, por los cuales fue multigalardonado, nombrado creador emérito y traducido a doce idiomas.
Visor de su realidad y cuestionador de lo injusto, El crimen está allí ,/ cubierto de hojas de periódicos, / con televisores, con radios, con banderas olímpicas. / El aire denso, inmóvil, / el terror, la ignominia. / alrededor las voces, el tránsito, la vida. / Y el crimen está allí., escribiría sobre la masacre de Tlatelolco.
Definido por Carlos Monsiváis como un poeta con la capacidad de animar al placer de la metáfora, recurriendo a los elementos cotidianos, un poeta incluyente que ilumina las vidas que naturalmente se viven en prosa.
Controversial, en algunos puntos cuestionado, alguien a quien se le perdona todo, como referiría Elena Poniatowska. Poeta de todos, cesó su incansable labor de tejer versos el 19 de marzo de 1999, en compañía de su “amorosa” y sus hijos, en medio de un mar de flores rellenado por el pueblo, sus lectores.
No somos nada, nadie, madre. / Es inútil vivir / pero es más inútil morir.
En recuerdo de los 10 años de su muerte, el domingo 15 de marzo a las 17 horas en la explanada del Palacio de Bellas Artes, un sinfín de escritores invitan al público en general a sumarse al maratón poético y homenaje “Recordando a Jaime Sabines. A estas horas aquí, somos los amorosos”, conducido por Juan Pablo Boullosa, miembro del equipo de La Dichosa Palabra. Asimismo la Compañía Nacional de Danza Folklórica hará una intervención y se interpretará Por Siempre Sabines de Julio Oliva, que incluye los poemas “Yo no lo sé de cierto”, “No es que muera de amor” y “Me doy cuenta de que me faltas” de Sabines.

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